Villa Alegría

Blog de opinión política

Archivos mensuales: febrero 2009

Y sin embargo… con esperanza

Cartel 28FUn nuevo 28F, uno más que pasará sin pena ni gloria. Cada vez que pasan los años no sólo nos alejamos cronólogicamente de aquel mítico 28 de febrero de 1980, sino que también nos alejamos del espíritu y del torrente de ilusión imperante de aquel día.

Es evidente que Andalucía ya no es lo que era, han cambiado muchas cosas. En general se podría decir que muchas cosas para bien, ya que nuestro nivel de vida y de desarrollo es claramente superior al de entonces.

Hay otras cosas, en cambio, que no cambian… como el hecho de que Andalucía, a pesar del desarrollo de estos años, siga estando a la cola del estado y de Europa en casi todos los rankings que algo tengan que ver con la riqueza de un país.

Y sí, también hay cuestiones que están mucho peor que en aquel 28 de febrero de 1980. Una de ellas, que quizá sea la que más me duele, es la de la identidad andaluza. Como anteriormente dije, el torrente de ilusión y de esperanza que suponía la autonomía ha ido desapareciendo a lo largo de estos años. Los andaluces nos seguimos sintiendo como tal, pero no ejercemos como deberíamos.

Los nacionalistas andaluces desaprovechamos la oportunidad de encauzar la esperanza y las ganas que el pueblo andaluz tenía hace 29 años. Se la entregamos en bandeja de plata al PSOE. Hoy la situación del nacionalismo andaluz es la peor que ha tenido en toda la democracia. Por ello, es el momento de estar más unidos que nunca, de la renovación máxima de imagen, de caras y de la inclusión de nuevas ideas que conecten con la sociedad de hoy.

Yo no veo como adversario político a ningún nacionalista andaluz aunque esté en otro partido. Veo como adversario a todo aquel que disfruta y está como cómodo con esta situación, al bipartidismo que intenta apropiarse del mensaje andalucista, y a todo aquel que todavía intenta dividirnos (incluso dentro del nacionalismo andaluz) y así debilitarnos.

No es momento de perder la esperanza. Recuperemos la ilusión.

¡Viva Andalucía Libre!

Blog de ‘Paralelo 36’

paralelotreintayseis.blogspot.com

Hoy escribo para hablaros de nuevo de la revista digital ‘Paralelo 36’, que como ya sabéis, se trata de un espacio de encuentro de andaluces para hablar, debatir y reflexionar. En concreto, me gustaría recomendaros la visita del blog del propio ‘Paralelo 36’:

paralelotreintayseis.blogspot.com

A diferencia de la página principal, este blog se actualiza prácticamente a diario y, además, en el podéis participar activamente con comentarios, sugerencias y opiniones sobre todo lo que consideréis oportuno.

Espero que os guste y lo visitéis asiduamente.

La desunión andaluza

A continuación podéis leer un artículo que escribí en otro blog en octubre de 2006. Desgraciadamente, a excepción de algunas referencias a determinadas fechas, sigue teniendo una vigencia total. Es más, yo diría que el problema en cuestión va a peor:

Es curioso que en muchos lugares, por muy distintos que éstos sean, ocurren las mismas cosas. Ejemplo de ello son los típicos enfrentamientos que surgen entre pueblos, ciudades, comarcas, provincias o países vecinos.

En el caso concreto de Andalucía, a veces la rivalidad entre ciudades y provincias no es la común, sino que sobrepasa los límites de lo que podríamos considerar como normal. La confrontación entre provincias es evidente, la mayoría de ellas acusan a la sevillana de enriquecerse a costa del resto y de centralismo. De la misma manera, las provincias más orientales protestan por su mayor nivel de pobreza con respecto a las occidentales, y por supuesto, culpan de todo ello al gobierno de la Junta de Andalucía.

No es de extrañar entonces que exista tanta desunión entre los andaluces, y lo que es más grave, tanto odio. ¿Alguien conoce algún sevillano que no haya recibido algún insulto de otro andaluz por el simple hecho de ser de Sevilla? Todos estos enfrentamientos son desmesurados desde luego. Pero la pregunta clave es: ¿Son tan graves los desiquilibrios y el centralismo en Andalucía en comparación con otros territorios?

Vayamos por partes, en Andalucía sí existen desiquilibrios. En términos globales, la mitad occidental está más industrializada que la oriental, y en general, las comarcas interiores son más pobres que las que están más próximas a la costa o a las capitales de provincia. Eso sí, hay que tener en cuenta que estos desiquilibrios no nacieron con la autonomía hace 28 años [hoy, 31 años], sino que ya venían existiendo desde hace decadas y desde hace algún que otro siglo.

Parece necesario recordar que en Andalucía tenemos autonomía, pero no independencia. Eso significa que los dineros que aquí recibimos no vienen sólo del gobierno andaluz, sino que también los recibimos del español. En estos 28 años [hoy, 31 años] los gobiernos andaluces habrán disminuido o acentuado levemente esas diferencias, pero los gobiernos españoles son los máximos responsables sin ninguna duda, pues nos gobiernan desde hace siglos. Entonces, ¿Por qué ese afán por demonizar únicamente a las instituciones andaluzas?, ¿por qué nadie habla de la responsabilidad de las instituciones españolas?

Por otro lado, en Andalucía también existe centralismo. Pero insisto en la idea de que no es comparable el centralismo de Sevilla con el de Madrid, por ejemplo. Sevilla es un gran motor de la economía andaluza que aporta gran riqueza al conjunto de Andalucía, y que además, lleva 17 años con un nivel de inversiones por debajo de la media andaluza [referencia noticia actual]. En cambio Madrid, no es de los que más aporta al conjunto de España pero recibe el 30% de las inversiones de los presupuestos generales del estado (Si Madrid se lleva el 30% y Cataluña casi el 18%, el 52 nos queda al resto).

¿La rivalidad entre andaluces es proporcionada o es exagerada?, ¿es natural o es provocada?, ¿a quién le podría interesar fomentar la rivalidad para dividir a los andaluces?, ¿a quién le interesa que Andalucía continue desunida?

En potencia, Andalucía es un país con un enorme peso político en el conjunto del estado. Uno de los principales factores que hacen esto posible es el poblacional. Andalucía es la comunidad autónoma más poblada de España y sus 8 millones de habitantes suponen el 18% de la población total del estado. Además, su extensión de 90.000 km² la hace equiparable a la de muchos otros países europeos.

Pero seguramente el factor que más ha otorgado peso político a Andalucía en los últimos tiempos fue la lucha por la autonomía durante los años de la transición a la democracia. La unión entre andaluces, sin precedentes, hizo tambalear los cimientos de un estado que discriminó una vez más a Andalucía al negarle, esta vez, la posibilidad de la autonomía plena y del autogobierno. Tras conseguirla, el gobierno que le negaba a Andalucía sus derechos dejó de gobernar, y el partido en el poder desapareció de la escena política hasta desintegrarse.

Con estos precedentes, es fácil imaginarse a quién no le interesa que Andalucía esté unida. Hoy como ayer, el sector más centralista y pro españolista de la clase política se encarga día a día de separar a los andaluces con el objetivo de que Andalucía se ahoge en sus luchas intestinas, sea anulada su capacidad para revelarse ante cualquier injusticia y fagocitada su identidad común como pueblo.

Una Andalucía unida consciente de su potencial político, cultural y humano es el mayor enemigo del poder establecido. Si la unión de andaluces entrase en escena, el equilibrio de poder en España cambiaría, y muchos de los que ahora duermen plácidamente padecerían insomnio crónico.

“Será entonces, cuando todos los andaluces conozcan su verdadera historia y esencia; cuando logremos llegar a obtener el poder necesario para exigir el respeto a nuestra personalidad tan diferente de aquella que tratan de imponernos, y en cierta forma, la han hecho asimilar a nuestro desgraciado pueblo (…) tratando de matar previamente la nuestra.” Blas Infante